Reciclar plástico: la apuesta de Kirkbi por transformar los residuos en recursos

Reciclar plástico podría entrar en una nueva etapa de inversión en Europa. Kirkbi Climate, la unidad climática de la empresa matriz de LEGO, planea duplicar el tamaño de su cartera de 1.600 millones de dólares durante los próximos cinco años y ha identificado las tecnologías para reciclar plástico como una de las áreas donde aumentará significativamente su inversión.

La oportunidad coincide con un cambio regulatorio: la Unión Europea establece 2030 como fecha límite para que los envases sean reciclables bajo el nuevo Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR).

¿Por qué invertir en reciclar plástico puede ser clave ahora?

El desafío no consiste únicamente en recoger botellas, envases o embalajes usados.

Para reciclar plástico a gran escala necesitamos una cadena completa: sistemas de recolección, clasificación, lavado, transformación, mercados para el material reciclado y tecnologías capaces de procesar residuos que hoy presentan mayores dificultades.

Cuando una de estas piezas falla, todo el sistema pierde eficiencia.

A esto se suma una dificultad económica. Durante años, el plástico fabricado a partir de materias primas fósiles ha competido con el plástico reciclado mediante precios que pueden hacer menos atractiva la utilización de material recuperado.

Por eso, la inversión resulta relevante.

El desarrollo de nuevas tecnologías puede ayudar a mejorar la eficiencia del proceso, ampliar los tipos de residuos que pueden recuperarse y crear modelos de negocio capaces de funcionar a mayor escala.

¿Qué está haciendo Kirkbi Climate para impulsar el reciclaje?

Kirkbi es la empresa matriz del Grupo LEGO y gestiona el patrimonio de la familia propietaria de la compañía danesa.

Dentro de su estructura se encuentra Kirkbi Climate, una unidad enfocada en inversiones relacionadas con la transición energética, el uso del suelo y, cada vez con mayor atención, el reciclaje de plásticos.

La unidad gestiona aproximadamente 10.000 millones de coronas danesas y prevé distribuir sus futuras inversiones principalmente entre energía y reciclaje.

El objetivo no es simplemente financiar proyectos pequeños.

Después de más de una década de inversiones climáticas, Kirkbi está adoptando un enfoque más activo, buscando participaciones en compañías suficientemente grandes como para tener capacidad de influencia en sus órganos de gobierno.

La estrategia supone pasar de ser únicamente un inversor financiero a participar más directamente en la evolución de las empresas y tecnologías en las que apuesta.

¿Qué tiene que ver la Unión Europea con esta nueva inversión?

La regulación europea es uno de los factores que puede cambiar las condiciones del mercado.

El Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR) establece nuevas exigencias para los envases comercializados en la Unión Europea y fija 2030 como un año clave para que los envases sean reciclables.

Este tipo de regulación puede generar una señal importante para quienes desarrollan tecnologías.

Cuando las empresas saben que deberán cumplir nuevos estándares, aumenta la necesidad de encontrar soluciones antes de que los requisitos sean plenamente aplicables.

Para los inversores, esa previsibilidad también puede modificar la evaluación del riesgo.

En otras palabras, las normas pueden ayudar a crear un mercado donde reciclar plástico deje de depender exclusivamente de iniciativas voluntarias y pase a formar parte de una necesidad empresarial más amplia.

¿Por qué todavía es difícil reciclar plástico de manera rentable?

El reciclaje parece sencillo cuando lo observamos desde casa: separamos un envase y lo depositamos en el contenedor correspondiente.

Pero detrás existe una cadena mucho más compleja.

Reciclar plástico
Kirkbi Climate, la unidad climática de la empresa matriz de LEGO, ha identificado las tecnologías para reciclar plástico como una de las áreas donde aumentará significativamente su inversión. Fuente: Expansión

Los residuos llegan mezclados, pueden estar contaminados, estar fabricados con diferentes polímeros o contener componentes que dificultan su recuperación.

Después deben clasificarse y procesarse para obtener un material que pueda volver a utilizarse.

Por eso, reciclar plástico no consiste simplemente en fundir todos los residuos juntos.

¿Cuáles son las principales etapas para reciclar plástico?

De manera general, el proceso puede incluir:

  1. Recepción y clasificación: los residuos se separan según el tipo de plástico, características y, cuando corresponde, color.
  2. Lavado: se eliminan restos de alimentos, suciedad, etiquetas y otros contaminantes.
  3. Triturado: el material se transforma en pequeñas escamas o flakes.
  4. Procesamiento: el plástico puede fundirse y transformarse en pellets u otras formas de materia prima.
  5. Nueva fabricación: el material recuperado puede utilizarse para producir nuevos objetos o componentes.

La complejidad aumenta cuando hablamos de residuos difíciles de separar o materiales que han perdido parte de sus propiedades.

Ahí es donde las nuevas tecnologías pueden marcar una diferencia.

¿Qué tecnologías pueden cambiar la forma de reciclar plástico?

La innovación puede actuar en distintos puntos de la cadena.

Algunas tecnologías buscan mejorar la clasificación automática mediante sensores o sistemas avanzados de identificación. Otras trabajan en métodos para recuperar materiales de residuos complejos o mejorar la calidad del plástico reciclado.

También existen tecnologías de reciclaje químico que buscan descomponer determinados polímeros en componentes que puedan utilizarse nuevamente como materias primas.

No todas las tecnologías tienen el mismo nivel de madurez, costo o impacto ambiental. Por eso, una mayor inversión no significa automáticamente que cualquier solución vaya a convertirse en una alternativa viable.

Precisamente ahí puede estar el papel de fondos especializados como Kirkbi Climate: identificar las tecnologías con posibilidades de alcanzar escala comercial y acompañarlas durante su crecimiento.

¿Qué papel tiene la gestión de residuos en esta transformación?

La tecnología por sí sola no puede resolver el problema de los residuos plásticos.

Para reciclar plástico de forma eficiente necesitamos que el residuo llegue al lugar correcto, en condiciones adecuadas y con suficiente volumen.

Esto convierte a la gestión de residuos en una pieza esencial.

Una planta con tecnología avanzada puede tener dificultades si recibe materiales demasiado contaminados o mezclados. Del mismo modo, un sistema de recolección eficiente necesita instalaciones capaces de aprovechar los materiales recuperados.

La verdadera transformación ocurre cuando todas esas partes funcionan como un sistema.

Por eso, la inversión futura puede dirigirse no solo a una máquina o proceso concreto, sino también a empresas que trabajen en distintos puntos de la cadena de valor.

¿Por qué Kirkbi dice que la cadena del reciclaje está fragmentada?

El mercado actual está formado por numerosas empresas especializadas en diferentes etapas.

Una puede encargarse de la recolección. Otra clasifica. Otra procesa. Otra convierte el material recuperado en materia prima y otra lo utiliza para fabricar un producto.

Esta fragmentación puede dificultar la coordinación y aumentar los costos.

El desafío consiste en conseguir que el sistema sea suficientemente eficiente para que el plástico reciclado pueda competir en calidad y precio con alternativas basadas en plástico virgen.

Por eso, reciclar plástico requiere pensar en una cadena completa y no únicamente en el destino final del residuo.

AspectoModelo tradicionalEcosistema de reciclaje en transformación
Materia primaPredominio de plástico virgenMayor incorporación de material reciclado
RecolecciónSistemas variablesMayor integración y trazabilidad
ClasificaciónProcesos manuales y automatizadosMayor incorporación tecnológica
ProcesamientoDependiente del tipo de plásticoNuevas tecnologías para residuos complejos
MercadoCompetencia con materias primas fósilesMayor demanda impulsada por regulación
InversiónInfraestructura insuficiente en algunos segmentosCapital orientado a escalar soluciones
ObjetivoGestionar el residuoConvertir residuos en recursos

¿Cómo se relaciona esto con la transición energética?

A primera vista, reciclar plástico y la transición energética pueden parecer asuntos separados.

En realidad, están conectados.

Gran parte de los plásticos convencionales procede de materias primas fósiles. Reducir la dependencia de materiales vírgenes puede contribuir a disminuir la necesidad de extraer y transformar nuevos recursos fósiles, aunque el impacto climático concreto depende del tipo de plástico, del proceso de reciclaje y de la energía utilizada.

Por eso, Kirkbi Climate está planteando sus inversiones climáticas desde diferentes frentes.

La transición energética busca transformar la manera en que producimos y utilizamos energía. El reciclaje busca cambiar la manera en que gestionamos los materiales después de su uso.

Ambas transformaciones forman parte de una economía que necesita utilizar los recursos de manera más eficiente.

¿Qué significa esto para el futuro de los residuos plásticos?

La apuesta de Kirkbi Climate llega en un momento en que la presión regulatoria, las necesidades industriales y la innovación tecnológica están convergiendo.

La Unión Europea está elevando sus exigencias.

Las empresas necesitan prepararse.

Y los inversores empiezan a buscar oportunidades en tecnologías capaces de resolver cuellos de botella que durante años han limitado el crecimiento del reciclaje.

Esto puede ayudar a acelerar una transición en la que los residuos dejen de considerarse únicamente un costo.

¿Podemos pasar de una economía de usar y desechar a una de recuperar y volver a utilizar?

Ese es el cambio de fondo.

Para conseguirlo, necesitamos que el plástico conserve valor después de cumplir su primera función.

Un envase no debería convertirse automáticamente en el final de una cadena. Si existen sistemas adecuados, puede convertirse nuevamente en materia prima.

Pero para lograrlo necesitamos diseño, infraestructura, innovación, inversión y consumidores que participen correctamente en la separación de residuos.

La economía circular empieza mucho antes de una planta de reciclaje y termina mucho después de depositar un envase en un contenedor.

¿Qué significa la apuesta de los propietarios de LEGO para la innovación climática?

La dimensión empresarial también resulta interesante.

Kirkbi gestiona activos por aproximadamente 189.000 millones de coronas danesas, equivalentes a casi 25.000 millones de euros según las cifras comunicadas en la información de referencia.

Que una organización de esta escala aumente su exposición a tecnologías climáticas puede contribuir a llevar capital hacia empresas que todavía necesitan crecer para demostrar su viabilidad comercial.

No significa que todas las tecnologías financiadas vayan a triunfar.

Sí significa que existe una mayor disposición a asumir el riesgo necesario para desarrollar soluciones en mercados que todavía están madurando.

Y ese riesgo es importante.

Muchas innovaciones ambientales necesitan años de investigación, infraestructura y adaptación antes de alcanzar costos competitivos.

El verdadero desafío está después del contenedor

Cuando hablamos de reciclar plástico, solemos concentrarnos en la acción más visible: separar nuestros residuos.

Pero existe una pregunta menos visible y posiblemente igual de importante:

¿Quién compra el material reciclado y qué hace que quiera utilizarlo?

El reciclaje solo puede convertirse en un sistema circular si existe demanda para la materia prima recuperada.

Por eso, la apuesta de Kirkbi Climate puede leerse como algo más amplio que una inversión en tecnología: apunta al problema de construir un mercado.

Si una empresa puede recuperar plástico, pero el material resultante no tiene compradores suficientes, la cadena pierde estabilidad. En cambio, cuando existen estándares, compradores, fabricantes e inversores que sostienen la demanda, el residuo comienza a adquirir valor económico.

Esta es una de las claves que debemos observar en los próximos años.

La economía circular no se construye solamente reciclando más; se construye haciendo que los materiales reciclados tengan un lugar real en la economía.

Y allí tenemos una oportunidad enorme.

¿Qué podemos aprender desde Perú?

Para Perú, esta transformación también resulta relevante.

Nuestro país enfrenta el desafío de mejorar la separación de residuos, fortalecer la infraestructura de valorización y generar mercados para los materiales recuperados.

El aprendizaje europeo no consiste necesariamente en copiar sus normas, sino en observar cómo la regulación puede ayudar a crear condiciones para que la innovación y la inversión encuentren oportunidades.

También nos recuerda que la gestión de residuos necesita conectar municipios, empresas, recicladores, consumidores, fabricantes e inversionistas.

Si queremos reducir los residuos plásticos, necesitamos mirar todo el recorrido del material.

Desde cómo diseñamos un envase hasta qué sucede después de que lo descartamos.

Desde quién lo recoge hasta quién puede convertirlo nuevamente en un producto.

Y desde cuánto cuesta reciclarlo hasta cuánto valor puede conservar.

¿Cómo podemos contribuir a reciclar plástico desde casa?

La innovación empresarial necesita ir acompañada de hábitos cotidianos.

Cuando separamos correctamente nuestros residuos, reducimos la contaminación de los materiales recuperables y facilitamos el trabajo de toda la cadena.

Algunas acciones sencillas son:

  • Separar los residuos aprovechables de los orgánicos.
  • Mantener los envases libres de restos que puedan contaminar otros materiales, siguiendo las indicaciones locales.
  • Conocer los sistemas de recolección disponibles en nuestra ciudad.
  • Preferir productos con diseños que faciliten su reutilización o reciclaje cuando sea posible.
  • Reducir el consumo innecesario de productos descartables.
  • Dar prioridad a la reutilización antes que al descarte cuando el objeto todavía puede cumplir su función.

No solucionaremos el desafío mundial de los plásticos con una sola acción.

Pero sí podemos contribuir a que los materiales lleguen en mejores condiciones a los sistemas que buscan recuperarlos.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa reciclar plástico?

Reciclar plástico significa recuperar residuos plásticos para transformarlos nuevamente en materia prima o productos útiles. El proceso puede incluir clasificación, lavado, triturado y transformación del material, dependiendo del tipo de plástico y de la tecnología utilizada.

¿Por qué es importante reciclar plástico?

Reciclar plástico permite reducir la cantidad de residuos que terminan en vertederos o en el ambiente y puede disminuir la necesidad de producir plástico virgen. El beneficio ambiental depende del material, del proceso utilizado y de la energía necesaria para realizar el reciclaje.

¿Qué es el PPWR de la Unión Europea?

El Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR) es el marco regulatorio europeo que establece nuevas exigencias sobre los envases y sus residuos. Entre sus objetivos está aumentar la circularidad de los envases y avanzar hacia mayores niveles de reciclabilidad.

¿Kirkbi es la empresa que fabrica LEGO?

Kirkbi es la empresa matriz y compañía de inversión de la familia propietaria del Grupo LEGO. Su unidad Kirkbi Climate gestiona inversiones relacionadas con la transición climática, incluyendo energía, uso del suelo y tecnologías vinculadas al reciclaje de plásticos.

¿Cómo podemos reciclar plástico correctamente en Perú?

En Perú, la forma correcta de separar los residuos depende del sistema disponible en cada municipio o programa de gestión. Como regla general, debemos separar los materiales aprovechables, evitar contaminarlos con residuos orgánicos y utilizar los canales formales de recolección y valorización disponibles en nuestra localidad.

Une tu voz

Cada envase que separamos es una pequeña decisión.

Pero las grandes transformaciones ocurren cuando esas decisiones se conectan con tecnología, inversión, empresas, regulación e innovación.

La apuesta de Kirkbi Climate por reciclar plástico nos recuerda que los residuos pueden representar también una oportunidad para construir nuevas cadenas de valor.

Desde nuestros hogares hasta las grandes empresas, todos formamos parte de ese recorrido.

Porque el futuro no consiste solamente en producir menos residuos.

Consiste en aprender a darles una segunda oportunidad.

Súmale a tu vida. Une tu voz. Y hagamos que cada vez más materiales puedan volver a ser recursos.

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