ScotiaRISE de Scotiabank y su estrategia para generar impacto social medible

En un país donde los desafíos sociales y ambientales son cada vez más complejos, hablar de impacto social ya no es una tendencia: es una necesidad. Y cuando una entidad financiera decide apostar por proyectos que transforman vidas más allá del crédito tradicional, el mensaje es claro: el desarrollo sostenible se construye con acciones concretas.

El 27 de febrero de 2026, Scotiabank lanzó la segunda edición del Fondo de Impacto ScotiaRISE, una iniciativa que financiará proyectos sociales y ambientales en el Perú con hasta S/ 1 millón. La noticia no solo representa una convocatoria más; es una señal de que el sector privado puede convertirse en un verdadero motor de cambio cuando decide priorizar el impacto social como eje estratégico.

¿Qué es el impacto social y por qué es clave para el Perú?

El impacto social se refiere al efecto que tienen las acciones, programas u organizaciones en la vida de las personas y comunidades. Puede traducirse en más oportunidades, mejor educación, inclusión laboral, acceso a servicios básicos o protección ambiental. En términos prácticos, implica generar cambios positivos y medibles en la calidad de vida.

En el contexto peruano, donde persisten brechas en educación financiera, empleabilidad e inclusión, el impacto social se convierte en una herramienta fundamental para cerrar desigualdades. No se trata solo de donar recursos, sino de diseñar iniciativas sociales que generen capacidades sostenibles en el tiempo.

Eso es precisamente lo que busca ScotiaRISE.

ScotiaRISE: una plataforma con mirada de largo plazo

ScotiaRISE es la plataforma global de Scotiabank orientada a fortalecer la resiliencia económica. Desde su lanzamiento en 2021, el banco ha invertido más de S/ 544 millones a nivel global en programas que priorizan el desarrollo sostenible.

En el Perú, más de 209 mil personas han sido beneficiadas a través de alianzas con organizaciones sin fines de lucro. Actualmente, el portafolio incluye 10 iniciativas en siete regiones del país, demostrando que el impacto social no debe concentrarse en una sola zona, sino llegar donde más se necesita.

La segunda edición del Fondo de Impacto ScotiaRISE recibió más de 90 postulaciones y premiará proyectos en cuatro categorías estratégicas:

  • Educación financiera
  • Empleabilidad
  • Inclusión
  • Acción ambiental

Estas líneas de acción reflejan una visión integral del impacto social, entendiendo que el progreso no depende de un solo factor, sino de un ecosistema articulado.

Más que asistencia: generar oportunidades reales

Uno de los cambios más relevantes en el enfoque de la inversión corporativa es pasar del asistencialismo a la generación de capacidades. El impacto social efectivo no se limita a entregar recursos; busca articular actores, compartir conocimiento y fortalecer habilidades.

Bajo esta lógica, el Fondo de Impacto ScotiaRISE prioriza criterios como viabilidad, sostenibilidad, innovación y posibilidad de escalamiento. Es decir, no solo se financian buenas ideas, sino soluciones capaces de replicarse en distintas regiones del país.

Este enfoque responde a un desafío estructural: los problemas sociales y ambientales no se resuelven con acciones aisladas. Requieren colaboración entre empresas, organizaciones sociales, comunidades y Estado.

Educación financiera, empleabilidad e inclusión: pilares del cambio

Uno de los ejes centrales del programa es la educación financiera. En un país donde muchas familias aún no acceden a información básica sobre ahorro, inversión o planificación económica, fortalecer estos conocimientos puede cambiar el rumbo de generaciones completas.

La empleabilidad es otro componente clave. Impulsar habilidades técnicas y blandas mejora el acceso a trabajos formales y contribuye a dinamizar la economía local. Aquí, el impacto social se traduce en autonomía y oportunidades sostenibles.

impacto social
Giuliana Pacheco, Directora de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de Scotiabank hablando del impacto social que tendrá el Fondo de Impacto ScotiaRISE | Fuente: Sandro Aguilar

En el ámbito de la inclusión, la meta es integrar a poblaciones vulnerables en el sistema económico y social, reduciendo brechas históricas. Esto implica trabajar con enfoque territorial y multisectorial, adaptándose a las realidades de cada región.

Acción ambiental con resultados medibles

El impacto social también está estrechamente vinculado al cuidado del entorno. Un ejemplo destacado dentro del portafolio es el proyecto Guardianes del Bosque en Ucayali, que trabaja con más de 200 familias Yine y Asháninka en la conservación de cerca de 33 mil hectáreas de bosques comunales.

Además de proteger el ecosistema, la iniciativa fortalece sistemas productivos como el cacao, cuya producción se incrementó en 13%. Este tipo de resultados demuestra que el impacto social puede combinar sostenibilidad ambiental con desarrollo económico.

Cuando la conservación genera ingresos y liderazgo local, el desarrollo sostenible deja de ser un concepto abstracto y se convierte en una realidad tangible.

Construir resiliencia en tiempos de incertidumbre

El contexto global, marcado por el cambio climático y la vulnerabilidad económica, exige modelos de intervención más estratégicos. El impacto social bien gestionado actúa como puente entre sectores, creando redes de colaboración que multiplican resultados.

ScotiaRISE apuesta precisamente por esa lógica: no solo transferir fondos, sino construir un ecosistema de impacto resiliente basado en el intercambio de talento, conocimiento y recursos.

En este modelo, la empresa no es el único protagonista. Las organizaciones sociales, las comunidades beneficiarias y los aliados estratégicos forman parte de una red que potencia cada iniciativa.

Una buena noticia para el país

En un entorno donde predominan los titulares negativos, esta convocatoria representa una de esas buenas noticias que vale la pena destacar. El hecho de que un banco destine hasta S/ 1 millón a proyectos sociales y ambientales demuestra que el impacto social puede ocupar un lugar central en la agenda corporativa.

Más allá de cifras y categorías, el mensaje es claro: invertir en el futuro del Perú implica fortalecer capacidades, generar oportunidades y promover soluciones sostenibles.

El impacto social no es solo un concepto académico ni una sección en un reporte empresarial. Es una apuesta concreta por mejorar la calidad de vida de miles de personas, reducir brechas estructurales y construir un país más resiliente.

Si más actores públicos y privados adoptan esta visión, el desarrollo sostenible dejará de ser una meta lejana y se convertirá en una práctica cotidiana.

Y en ese camino, iniciativas como el Fondo de Impacto ScotiaRISE muestran que cuando la inversión se orienta con propósito, el resultado no es solo crecimiento económico, sino transformación real.

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