En un mercado dominado por gigantes globales y estantes repletos de opciones tradicionales, pocas historias sorprenden tanto como la de HULA, la nueva bebida creada en el Perú con una misión clara: ofrecer una alternativa más ligera, natural y funcional dentro del universo de las bebidas gaseosas.
La idea nació del propio proceso personal de Marco Díaz, un emprendedor que, tras ser diagnosticado con prediabetes, decidió cambiar radicalmente su alimentación. En esa búsqueda encontró un aliado inesperado: el vinagre de manzana, conocido por su capacidad para ayudar a regular los picos de glucosa. Lo que comenzó como una solución para mejorar su salud se convirtió, sin saberlo, en el primer paso hacia un proyecto que hoy busca hacer historia.
Una alternativa saludable para un mercado saturado
Las bebidas gaseosas han sido durante décadas uno de los productos más consumidos en el mundo, pero también uno de los más cuestionados por su alto nivel de azúcar y aditivos. Ese vacío abrió la puerta a una tendencia que viene creciendo con fuerza: las sodas funcionales, bebidas con beneficios digestivos, prebióticos o ingredientes naturales que buscan cambiar la forma en que nos refrescamos.
En Estados Unidos, empresas como Poppi ya demostraron que esta categoría puede disputarle espacio a las marcas tradicionales, al punto de ser adquiridas por colosos como PepsiCo. Para Marco, ese fue el momento de reconocer que el Perú también merecía su propia alternativa saludable dentro del mundo de las bebidas gaseosas.
Así nació HULA, elaborada a base de vinagre de manzana, frutas naturales, hierbas aromáticas y burbujas más suaves. Una propuesta peruana, fresca y con propósito.
El sabor detrás del movimiento
El nombre “HULA” evoca dinamismo, ligereza y diversión. Inspirado en el movimiento del ula-ula, refleja ese espíritu juguetón que la marca quiere transmitir: una bebida saludable que no renuncia al placer de disfrutar. Pero llegar a ese equilibrio no fue sencillo.
El vinagre de manzana, pese a sus múltiples beneficios, tiene un sabor fuerte y poco amigable. Para lograr un perfil delicioso sin añadir azúcares refinados ni edulcorantes sintéticos, Marco recurrió a frutas como la fresa y la manzana, cuyos azúcares naturales permiten neutralizar la acidez sin perder frescura.
El sabor insignia, Cranberry Twist, combina notas de manzana, fresa y arándanos, acompañado por dos grandes aliados:
- El kion, que aporta un toque cálido y ayuda al sistema digestivo.
- La hierbaluisa, que refuerza la sensación refrescante y liviana.
Para endulzar, la marca eligió monk fruit, un edulcorante natural de origen asiático sin calorías y sin los efectos secundarios asociados a los edulcorantes artificiales.
Burbujas pequeñas, grandes diferencias
Uno de los descubrimientos más importantes durante los grupos focales fue la sensación incómoda que generan las burbujas intensas de muchas bebidas gaseosas. Esa pesadez, llamada por los consumidores “embotamiento”, hacía que incluso las versiones light siguieran siendo poco agradables.
Por eso, en HULA se optó por reducir la carbonatación y trabajar con burbujas más pequeñas. El resultado es una bebida suave, ligera y mucho más amigable para quienes buscan cuidarse sin dejar de disfrutar de una soda refrescante.

Esta característica no solo la diferencia, sino que también la acerca cada vez más a lo que los consumidores modernos buscan: funcionalidad, salud y placer en un mismo producto.
Perú: tierra fértil para una nueva generación de bebidas saludables
Marco reconoce un factor clave que hace del Perú un lugar ideal para desarrollar este tipo de emprendimientos: la abundancia de frutas naturales. Mientras que en otros países las marcas deben invertir en importar insumos como mango, maracuyá o fresa, aquí esas frutas crecen en nuestro propio territorio y permiten crear sabores auténticos.
Esa fortaleza local podría convertir a HULA en uno de los referentes más importantes dentro de la nueva ola de bebidas gaseosas peruanas que apuestan por la salud y la sostenibilidad.
Posicionamiento accesible para un cambio real
Con un precio sugerido de S/ 5.90, HULA se ubica en un rango intermedio: accesible para consumidores que quieren cambiar sus hábitos, pero sostenible para un emprendimiento que busca crecer sin sacrificar calidad.
No pretende competir con las sodas convencionales de bajo costo, pero tampoco aspira a ser un producto inalcanzable. Su apuesta es clara: democratizar las bebidas saludables en un país donde las bebidas gaseosas líderes llevan décadas instaladas en la mesa familiar.
Un emprendimiento con propósito
Más allá del sabor, el gaseado o los ingredientes naturales, lo que hace de HULA un proyecto especial es su origen humano. Es la historia de un emprendedor que decidió transformar una recomendación médica en una oportunidad para miles de personas que buscan alternativas más amigables para su salud.
En un mercado donde la industria de las bebidas gaseosas está en plena transformación, HULA representa una señal importante: el Perú tiene talento, visión y territorio fértil para crear productos capaces de competir con los mejores del mundo.
La burbuja saludable que podría marcar tendencia
HULA no es solo una nueva gaseosa. Es el símbolo de una tendencia que recién comienza a consolidarse en la región: bebidas funcionales, con ingredientes naturales y beneficios reales para quienes necesitan cuidar su alimentación.
Su éxito podría inspirar a otros emprendedores peruanos a innovar en categorías dominadas por grandes empresas. Otro ejemplo de emprendimiento fue La Aromática, la gaseosa natural peruana hecha con hierbas locales. Y, sobre todo, podría demostrar que una alternativa saludable puede convertirse en parte de nuestra vida diaria, sin sacrificar sabor ni frescura.
Con cada botella, HULA nos recuerda que sí es posible reimaginar el mundo de las bebidas gaseosas desde el Perú, con creatividad, ciencia natural y un toque de autenticidad.
