El Desierto Atacama: Cómo el banco de semillas Intihuasi protege el futuro vegetal de América Latina

El Desierto Atacama alberga el banco de semillas de Intihuasi, un sistema técnico esencial para la protección de la biodiversidad frente al cambio climático. Esta infraestructura subterránea en Chile custodia miles de millones de especímenes a -20 °C, garantizando la seguridad alimentaria y la supervivencia de especies únicas que no existen en otra parte del mundo, consolidándose como una infraestructura de soberanía biológica para todo el Cono Sur.

¿Por qué el Desierto Atacama es el lugar ideal para el resguardo genético?

La elección de Vicuña, en la Región de Coquimbo, responde a criterios de seguridad técnica y estabilidad ambiental extrema. La aridez natural del Desierto Atacama minimiza la presencia de plagas y riesgos de enfermedades fúngicas que podrían comprometer la viabilidad de las muestras. Además, su ubicación remota, lejos de grandes núcleos urbanos, funciona como un blindaje estratégico contra catástrofes antropogénicas o conflictos, asegurando que el registro biológico permanezca intacto para las futuras generaciones de agricultores y científicos.

La infraestructura física es un búnker excavado directamente en la ladera de un cerro, lo que permite aprovechar la inercia térmica del terreno para mantener temperaturas constantes. Los muros han sido diseñados bajo normas sismorresistentes estrictas, utilizando sobres de aluminio multicapa en lugar de frascos de vidrio. Esta decisión técnica previene que las vibraciones de los terremotos, frecuentes en el cinturón de fuego del Pacífico, destruyan los recipientes y mezclen las colecciones, manteniendo el sellado hermético necesario para la conservación de largo plazo.    

Custodia de vida: El impacto de Intihuasi en la flora endémica

Actualmente, el banco de semillas en el Desierto Atacama custodia muestras de más de 33,000 especies, centrándose especialmente en la flora nativa que representa el 46% de la biodiversidad vegetal de Chile. Desde el año 2001, con el soporte técnico de los Royal Botanic Gardens Kew del Reino Unido a través del Proyecto Millennium Seed Bank, la institución reorientó su misión: pasó de ser un centro de mejora agrícola a un nodo crítico de conservación de especies amenazadas en zonas áridas y semiáridas.   

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El Desierto Atacama alberga el banco de semillas de Intihuasi, un sistema técnico esencial para la protección de la biodiversidad frente al cambio climático.
Fuente: Marca Chile

Un caso de éxito notable es la recuperación de la Diplostephium paposanum, una flor considerada en peligro crítico que habita únicamente en los oasis de neblina de Antofagasta. Gracias a los invernaderos on-site del banco de semillas en el Desierto Atacama, los investigadores lograron documentar su protocolo de germinación y desarrollar un esquema piloto para su reintroducción en el hábitat natural. Este trabajo demuestra que el banco no es solo un depósito pasivo, sino una herramienta de restauración activa que permite «despertar» ecosistemas que se creían perdidos.

El Perú y la protección de los ajíes nativos en Svalbard

La labor de conservación en Chile encuentra un paralelismo fundamental en el Perú, demostrando que la seguridad alimentaria es un desafío regional compartido. En octubre de 2025, el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) del Perú marcó un hito al realizar su primer depósito histórico en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, en Noruega. Se enviaron 25 variedades de ajíes nativos pertenecientes al género Capsicum (C. chinense, C. frutescens, C. baccatum y C. annuum), resguardando así el patrimonio genético que sostiene nuestra gastronomía.

Esta conexión entre los bancos locales (como el INIA y el Centro Internacional de la Papa – CIP en Lima) y las bóvedas globales asegura que, ante cualquier desastre climático en Sudamérica, las variedades adaptadas a nuestros suelos puedan ser recuperadas. Mientras Intihuasi en el Desierto Atacama se enfoca en la flora desértica capaz de resistir sequías extremas, el Perú protege cultivos que son la base de cadenas de valor mundiales. Ambas estrategias juntas forman una red de resiliencia que utiliza la ciencia para blindar la biodiversidad andina frente a la variabilidad climática actual.

Atributo de ConservaciónAgricultura ConvencionalSistema de Banco de SemillasImpacto Luciérnaga
Seguridad GenéticaVulnerable a plagas y sequías.Resguardo a -20 °C por siglos.Blindaje del futuro alimentario.
Variedades LocalesTendencia al monocultivo.Protege especies endémicas.Preservación de la identidad.
Respaldo ante CrisisNulo (riesgo de extinción).Duplicados en Svalbard/Colombia.Continuidad biológica garantizada.
InvestigaciónEnfocada en rendimiento corto.Protocolos de germinación y vida.Ciencia aplicada a la restauración.

El proceso de conservación: Del desierto a la bóveda criogénica

Si quieres entender cómo se construye esta póliza de seguro para la vida, estos son los pasos técnicos que sigue el equipo de Intihuasi:

  1. Expedición Geográfica: Científicos recorren regiones desde Arica hasta Ñuble para recolectar semillas en sus hábitats originales.    
  2. Limpieza y Triaje: Se eliminan impurezas y se seleccionan solo los embriones con mayor potencial de viabilidad.
  3. Secado Controlado: Las semillas pasan por cámaras de deshumidificación hasta alcanzar un 15% de humedad relativa, evitando que el agua interna las rompa al congelarse.    
  4. Envasado Sísmico: Se sellan en sobres de aluminio herméticos que resisten desplazamientos mecánicos sin fracturarse.    
  5. Almacenamiento Base: Las muestras ingresan a la cámara de frío a -20 °C, donde su metabolismo se detiene casi por completo.    
  6. Monitoreo de Viabilidad: Cada cierto periodo, se retira una pequeña muestra para realizar ensayos de germinación y asegurar que la «memoria» de la semilla sigue viva.

Preguntas Frecuentes

¿Por qué el Desierto Atacama es ideal para un banco de semillas?

El Desierto Atacama es el lugar más seco del mundo, lo que reduce naturalmente los riesgos de humedad y plagas que dañan las semillas. Su estabilidad geológica y ubicación remota proporcionan un entorno seguro para proteger la biodiversidad vegetal frente a desastres naturales o conflictos globales, actuando como un «Arca de Noé» botánica.

¿Qué instituciones participan en la conservación de semillas en Chile?

El proyecto es liderado por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), específicamente el centro Intihuasi en Coquimbo. Cuenta con la colaboración internacional de los Royal Botanic Gardens Kew (Reino Unido) y el respaldo del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP), que centraliza los datos de conservación del país.

¿Qué relación tiene el banco Intihuasi con la Bóveda de Svalbard?

Intihuasi forma parte de una red global de seguridad genética. Chile envía duplicados de sus colecciones estratégicas, como variedades de trigo y maíz, a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard en Noruega. Estos depósitos se realizan bajo el «Acuerdo de Caja Negra», asegurando que solo el país depositante tenga acceso a los recursos en caso de emergencia nacional.

¿El Perú tiene bancos de semillas similares al de Chile?

Sí, el Perú posee una sólida infraestructura de conservación a través del INIA y el Centro Internacional de la Papa (CIP) en Lima. En 2025, el INIA Perú realizó su primer envío de 25 variedades de ajíes nativos a Svalbard, reforzando la protección de la agrobiodiversidad andina frente a las amenazas del cambio climático global.

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La sostenibilidad no siempre se manifiesta en grandes construcciones; a veces, reside en la silenciosa resistencia de una semilla congelada. En Luciérnaga, reconocemos el trabajo del INIA Intihuasi como un soporte fundamental para la vida en nuestra región. Comparte esta historia, apoya la agricultura local y recuerda: cuidar una semilla hoy es asegurar que el mañana de América Latina siga floreciendo con esperanza.

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