Un cicatrizante natural desarrollado por la veterinaria peruana Lía Araujo Jondec ganó la medalla de oro en KIWIE 2026, en Corea del Sur. El proyecto combina sábila, llantén, chupasangre y árnica en un emplasto destinado a heridas superficiales de mascotas y nació como una tesis universitaria en la Universidad Científica del Sur.
¿Cómo nació este cicatrizante natural para mascotas?
La historia comenzó en las aulas. Lía Araujo Jondec, médica veterinaria de 24 años, convirtió una problemática relacionada con el tratamiento de heridas en mascotas en una oportunidad para investigar una alternativa basada en plantas.
El resultado es un cicatrizante natural que reúne cuatro especies vegetales: sábila, llantén, chupasangre y árnica. La propuesta busca aprovechar conjuntamente sus propiedades y estudiar cómo pueden actuar de manera complementaria.
La innovación, por tanto, no está solamente en utilizar plantas conocidas, sino en formularlas juntas dentro de un mismo emplasto para uso veterinario.
El proyecto surgió como una tesis en la Universidad Científica del Sur y actualmente continúa su proceso de investigación. Esto es importante: la propuesta todavía no debe entenderse como un medicamento veterinario disponible en el mercado, sino como un prototipo que necesita nuevas etapas de validación.
¿Qué plantas utiliza la fórmula peruana?
| Planta | Papel estudiado en el proyecto | Incorporación en la propuesta |
|---|---|---|
| Sábila (Aloe vera) | Propiedades asociadas al cuidado y regeneración de la piel | Parte del emplasto |
| Llantén | Propiedades estudiadas para el cuidado de lesiones cutáneas | Parte del emplasto |
| Chupasangre | Propiedades investigadas dentro de la formulación | Parte del emplasto |
| Árnica | Asociada al cuidado de inflamación y hematomas | Parte del emplasto |
La combinación busca generar una sinergia entre los componentes vegetales, en lugar de analizar cada planta de manera aislada.
Para nosotros, esta aproximación también muestra una ruta interesante para la innovación peruana: observar recursos presentes en nuestro entorno, estudiar científicamente sus posibilidades y convertir una pregunta académica en un prototipo con potencial de aplicación.
¿Para qué tipo de heridas está pensado este cicatrizante natural?
La formulación desarrollada por Araujo está orientada principalmente a heridas superficiales o poco profundas en mascotas.
Durante la etapa inicial de evaluación, el proyecto fue probado en ratas albinas; durante 21 días de aplicación y seguimiento no se observaron reacciones adversas ni complicaciones infecciosas en ese periodo experimental.
Estos resultados son alentadores para continuar investigando, pero no equivalen todavía a demostrar que el producto sea seguro y eficaz para todas las especies de mascotas.
Por eso, uno de los siguientes pasos será precisamente realizar pruebas directamente en perros, gatos y animales exóticos, en colaboración con la Universidad Científica del Sur.
Este proceso será fundamental antes de pensar en una eventual comercialización.
¿Qué tiene de innovador esta fórmula?
Uno de los elementos que llamó la atención durante KIWIE 2026 fue el uso de Aloe vera o sábila en el ámbito veterinario. Los evaluadores asiáticos mostraron especial interés en esta aplicación, dado que en esa región la sábila tiene una utilización predominantemente cosmética.
Pero el valor de la propuesta peruana va más allá de una sola planta.
El proyecto plantea investigar la combinación de cuatro especies vegetales y sus propiedades dentro de una misma formulación. En otras palabras, busca pasar del conocimiento individual sobre determinadas plantas hacia una solución veterinaria formulada y estandarizable.
Ese paso es especialmente importante para cualquier innovación que aspire a convertirse en producto.
Un remedio tradicional y un producto desarrollado científicamente no recorren necesariamente el mismo camino. Entre una idea y una solución disponible para los consumidores existen etapas de formulación, estandarización, pruebas de seguridad, evaluación de eficacia y cumplimiento de los requisitos correspondientes.
Y justamente ahí se encuentra ahora el proyecto de Lía Araujo.
¿Cómo llegó el cicatrizante natural peruano hasta Corea del Sur?
El reconocimiento internacional llegó en julio de 2026, cuando Araujo presentó su innovación en la Exposición Internacional de Inventos de Mujeres de Corea, KIWIE 2026.
El encuentro se desarrolló del 16 al 18 de julio en la República de Corea y reunió 452 invenciones provenientes de 19 países. La delegación peruana destacó por concentrar el 67,7 % del total de proyectos participantes.
En ese escenario, el cicatrizante natural para mascotas de Lía Araujo obtuvo una medalla de oro.
KIWIE es una plataforma internacional dedicada a visibilizar la inventiva femenina. La edición 2026 contó con la participación de la Asociación de Mujeres Inventoras de Corea, la Oficina de Propiedad Intelectual de Corea (KIPO) y el respaldo de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y la Federación Internacional de Asociaciones de Inventores (IFIA).
El reconocimiento adquiere todavía mayor dimensión cuando se observa el resultado de la delegación peruana en conjunto: las instituciones participantes obtuvieron 306 medallas, de acuerdo con la información difundida por Indecopi y Andina.
¿Qué sigue después de ganar la medalla de oro?
La medalla representa un reconocimiento internacional, pero el siguiente desafío es científico y tecnológico: convertir el prototipo en una formulación consistente y validada.
Actualmente, el equipo trabaja en perfeccionar la fórmula para asegurar que pueda producirse de manera uniforme. Después vendrán nuevas pruebas directamente en las especies para las que se plantea el producto.
El plan contempla estudiar su aplicación en perros, gatos y mascotas exóticas, junto con la Universidad Científica del Sur.
Este punto marca una diferencia fundamental entre ganar una feria de innovación y llegar al mercado. Un premio puede demostrar que una idea tiene interés y potencial; la investigación posterior debe demostrar que la solución puede desarrollarse de forma segura, reproducible y adecuada para su uso previsto.
Por eso, el camino de este cicatrizante natural todavía continúa.
¿Podría convertirse en un producto comercial?
La respuesta todavía está abierta.
El equipo busca avanzar desde el prototipo hacia un producto comercializable, pero antes debe completar las etapas de investigación y validación necesarias. La información disponible no confirma todavía una fecha de lanzamiento ni destinos de exportación.
Esto también evita adelantarnos a los resultados.
En lugar de presentar la innovación como un producto terminado, podemos verla como lo que representa hoy: una investigación peruana con reconocimiento internacional y posibilidades de seguir creciendo.
De una tesis universitaria a una innovación con mirada global
Hay algo especialmente valioso en esta historia que va más allá de la medalla.
El proyecto de Lía Araujo muestra cómo una tesis universitaria puede convertirse en el primer capítulo de una innovación. La investigación no terminó cuando se entregó el trabajo académico: continuó con la formulación de un prototipo, su presentación internacional y ahora enfrenta el reto de la validación.
Además, la propuesta conecta tres elementos que pueden impulsar nuevas soluciones desde Perú: conocimiento científico, biodiversidad vegetal y necesidades concretas de nuestra sociedad.

La participación en KIWIE 2026 también revela otra oportunidad. La delegación peruana representó el 67,7 % de los proyectos participantes y consiguió 306 medallas.
Eso significa que el talento peruano no está llegando a estos espacios únicamente para participar: está llevando una cantidad importante de soluciones desarrolladas desde universidades, institutos y empresas.
El siguiente paso es lograr que más de esas ideas puedan completar el recorrido entre investigación, validación, propiedad intelectual y mercado.
Ahí puede estar una de las grandes oportunidades para el orgullo peruano: no solamente crear, sino conseguir que nuestras investigaciones encuentren caminos para convertirse en soluciones útiles.
¿Por qué esta innovación también habla del talento femenino en ciencia?
Lía Araujo forma parte de una generación de jóvenes investigadoras que está llevando propuestas peruanas a escenarios internacionales.
KIWIE tiene precisamente una misión vinculada con la visibilización de las mujeres inventoras y el fortalecimiento de las actividades de invención desarrolladas por mujeres.
La historia también demuestra que innovar no siempre comienza con un gran laboratorio o una empresa tecnológica.
A veces comienza con una pregunta surgida durante una carrera universitaria.
Después vienen la investigación, los ensayos, los errores, las mejoras y la búsqueda de espacios donde esa idea pueda ser evaluada. En el caso de Araujo, uno de esos espacios fue Corea del Sur.
Y el reconocimiento internacional puede convertirse ahora en un impulso para la siguiente etapa.
¿Qué podemos aprender de este proyecto estudiantil peruano?
Primero, que las soluciones pueden surgir de problemas cotidianos.
Segundo, que la biodiversidad peruana puede inspirar investigaciones que vayan mucho más allá de sus usos tradicionales, siempre que exista investigación científica que permita determinar sus posibilidades reales.
Y tercero, que un proyecto estudiantil puede abrir puertas internacionales cuando encuentra un problema concreto, una hipótesis y un proceso para ponerla a prueba.
La historia de este cicatrizante natural también nos recuerda que la innovación es un proceso. La medalla de oro es un hito, no la meta final.
Ahora empieza una etapa todavía más importante: descubrir si esta formulación puede convertirse, después de las pruebas correspondientes, en una alternativa veterinaria segura, consistente y útil.
Preguntas frecuentes
¿Quién creó el cicatrizante natural para mascotas?
La innovación fue desarrollada por Lía Araujo Jondec, médica veterinaria peruana de 24 años y egresada de la Universidad Científica del Sur.
¿Qué plantas contiene el cicatrizante natural?
La formulación desarrollada utiliza sábila, llantén, chupasangre y árnica, cuatro especies vegetales incorporadas conjuntamente en un emplasto.
¿El producto ya se puede comprar?
No. El proyecto todavía se encuentra en transición de prototipo a producto comercializable y requiere nuevas etapas de formulación y pruebas en las especies de destino.
¿Para qué mascotas está pensado?
El proyecto contempla su posible utilización en perros, gatos y algunas mascotas exóticas, aunque todavía deben realizarse pruebas directamente en estas especies antes de avanzar hacia una eventual comercialización.
¿Dónde ganó la medalla de oro?
La innovación obtuvo la medalla de oro en KIWIE 2026, la Exposición Internacional de Inventos de Mujeres de Corea del Sur, realizada del 16 al 18 de julio de 2026.
Une tu voz
Desde una tesis universitaria hasta una medalla de oro en Corea del Sur, la historia de Lía Araujo nos recuerda que el talento peruano también puede convertirse en innovación con mirada global.
Cada investigación puede abrir una puerta. Cada pregunta puede convertirse en un proyecto. Y cada proyecto puede crecer cuando encuentra ciencia, perseverancia y oportunidades.
En Luciérnaga creemos en esas historias que nos permiten mirar al Perú desde sus soluciones. Porque cuando una idea nace para resolver un problema y encuentra el camino para seguir investigándose, todos tenemos una razón para mirar hacia adelante.
