Del 24 al 29 de noviembre, Lima abrirá sus puertas a uno de los encuentros más importantes del planeta de agricultura sostenible. Más de 700 delegados de 154 países llegarán al país para participar en la Undécima Sesión del Órgano Rector del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, un evento que pone al Perú en el centro de la conversación global sobre biodiversidad, seguridad alimentaria y futuro del campo. Es la primera vez que América Latina y el Caribe reciben este foro mundial, y el Perú lo hace desde un lugar de legitimidad: con una riqueza natural que lo posiciona como uno de los epicentros de la agrobiodiversidad global.
Esta reunión, organizada por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego a través del INIA y en coordinación con la FAO, marca un hito para el país. No solo por su alcance internacional, sino porque dialoga directamente con el modelo de agricultura sostenible que hoy es imprescindible para enfrentar los retos del cambio climático, proteger los recursos naturales y asegurar alimentos nutritivos para las generaciones futuras.
Un país megadiverso que inspira al mundo
Con cerca de 25,000 especies registradas, de las cuales un 22% son endémicas, el Perú es reconocido como uno de los principales centros de biodiversidad agrícola del planeta. Tiene 4,400 especies vegetales nativas utilizadas, 1,700 cultivadas y 182 domesticadas. Papas, maíces, yucas, quinua, ajíes y cientos de cultivos originarios que hoy alimentan al mundo nacieron en estas tierras y se mantienen vivos gracias al trabajo silencioso de agricultores y comunidades que conservan su diversidad genética desde hace miles de años.
Esta riqueza natural es la base de la agricultura sostenible, un modelo que integra conocimientos ancestrales, ciencia moderna y prácticas responsables para producir alimentos sin comprometer el equilibrio ecológico. Rotación de cultivos, uso eficiente del agua, manejo integrado de plagas, conservación de semillas y tecnologías limpias son parte de un enfoque que está transformando la agricultura en el Perú.
Un encuentro global para proteger lo que alimenta a la humanidad
Los representantes de los 154 países debatirán sobre temas cruciales: conservación de semillas, gestión del Sistema Mundial de Información, derechos de los agricultores, cooperación científica y mecanismos de financiamiento para investigación e innovación. Estos debates tienen una relación directa con la agricultura sostenible, ya que permiten fortalecer las bases genéticas de los cultivos, asegurar su disponibilidad y promover su uso responsable en beneficio de los productores y consumidores.
El Perú llega a este foro como un actor estratégico. Declarar este evento de interés nacional no solo reconoce su rol histórico en la protección de recursos fitogenéticos, sino que refuerza su compromiso con los objetivos de la Agenda 2030 y con una visión de futuro centrada en la seguridad alimentaria en el país y en el mundo.

Semillas que protegen el futuro
La conservación de semillas será uno de los ejes principales del encuentro. Las semillas son más que granos pequeños: contienen la información genética que permite a los cultivos adaptarse, resistir y prosperar. En un contexto de cambio climático, su protección es clave para mantener la diversidad agrícola y garantizar la disponibilidad de alimentos sanos y nutritivos.
En el Perú, esta labor se fortalece gracias al trabajo conjunto entre centros de investigación, comunidades indígenas y agricultores familiares. Ellos custodían cultivos originarios que han resistido sequías, heladas, plagas, suelos difíciles y altitudes extremas. Este saber ancestral es una pieza fundamental en la construcción de un sistema de agricultura sostenible, capaz de equilibrar producción, biodiversidad y bienestar comunitario.
Sostenibilidad, conocimiento y orgullo nacional
La reunión también permitirá visibilizar la importancia de la agricultura sostenible en el Perú, un enfoque que conecta prácticas tradicionales con innovación tecnológica. Hoy, miles de productores aplican técnicas como la rotación de cultivos, el uso adecuado del agua y el manejo biológico de plagas. Estas acciones no solo protegen el suelo y los ecosistemas, sino que fortalecen la seguridad alimentaria en el país.
El crecimiento de esta visión también promueve la agrodiversidad, eje central para un sistema resiliente. La coexistencia de múltiples variedades de un mismo cultivo permite enfrentar mejor las variaciones climáticas y reducir riesgos en las cosechas, una ventaja crucial para la agricultura en el Perú.
Una noticia luminosa que impulsa esperanza
En Luciérnaga celebramos las buenas noticias que nos recuerdan lo que el mundo puede lograr cuando la ciencia, la tradición y la cooperación se encuentran. Que el Perú sea sede del mayor encuentro sobre biodiversidad agrícola es un reconocimiento a su historia, su territorio y su gente. Pero también es una invitación a seguir construyendo un futuro basado en la agricultura sostenible, un futuro donde los alimentos se produzcan respetando la vida, cuidando los ecosistemas y fortaleciendo a quienes trabajan la tierra.
Este evento no es solo un logro diplomático: es una oportunidad para mostrar al planeta que, desde los Andes, la Amazonía y la costa, el Perú ofrece respuestas reales a los desafíos globales. Respuestas que nacen de las semillas, pero crecen en la voluntad colectiva de cuidar el mundo que habitamos.
