Cuatro equipos universitarios peruanos han sido seleccionados para representar al país en el Human Exploration Rover Challenge, un prestigioso concurso de la NASA para estudiantes que reta a los participantes a diseñar, construir y pilotar un vehículo de exploración simulado para misiones espaciales. Este año, más de 75 equipos de 17 países competirán, y Perú estará presente con propuestas innovadoras y mucha pasión por la ciencia y la ingeniería.
Esta competencia, conocida también como NASA HERC 2025 Perú, forma parte del esfuerzo de la agencia espacial estadounidense por inspirar a las nuevas generaciones dentro del programa Artemis, que busca establecer una presencia humana sostenida en la Luna y eventualmente llegar a Marte. La exigencia técnica del desafío pone a prueba tanto la creatividad como la capacidad de los equipos para resolver problemas reales del espacio. Es el concurso de la NASA para estudiantes más desafiante hasta ahora.
Rumbo al circuito lunar
Entre los equipos participantes se encuentra Apollo Rise, de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo de Chiclayo. Su propuesta consiste en un rover de exploración lunar impulsado completamente por tracción humana. Este vehículo no utilizará baterías ni motores, sino pedales y cadenas, adaptado para recorrer terrenos difíciles como los que podrían encontrarse en la Luna. Este rover lunar hecho en Perú medirá dos metros de largo por uno de ancho y será construido en su totalidad en Chiclayo.
Durante la competencia rover NASA, el vehículo será operado por un hombre y una mujer del equipo, quienes deberán recorrer una milla de obstáculos en apenas ocho minutos. La precisión, resistencia física y el diseño ergonómico serán claves para superar el reto dentro del concurso de la NASA para estudiantes.

Innovación desde la UNI
En la división de control remoto del concurso de la NASA para estudiantes, la Universidad Nacional de Ingeniería ha sido seleccionada con su equipo Tharsis UNI. A diferencia de años anteriores, ahora competirán con un rover a control remoto inspirado en los famosos vehículos Opportunity y Curiosity de la NASA. Este diseño incluye chasis y suspensión de aluminio, ruedas impresas en 3D y operación conjunta entre un control remoto y una computadora portátil para recolección de datos.
Este rover de exploración lunar será operado por dos personas en tiempo real, y deberá atravesar un circuito técnico y lleno de obstáculos. El enfoque de Tharsis se centra en la funcionalidad, adaptabilidad y precisión electrónica del sistema. Otro gran ejemplo del nivel alcanzado por Perú en el concurso de la NASA para estudiantes.
Tecnología 3D en acción
Por su parte, el equipo Regulus de la Pontificia Universidad Católica del Perú ha puesto énfasis en la comodidad y eficiencia energética del piloto. Su innovación principal está en las ruedas con patrón auxético, una estructura geométrica experimental que se expande en múltiples direcciones y mejora la absorción de impactos. Estas ruedas serán fabricadas mediante impresión 3D con filamento flexible, y prometen facilitar el desplazamiento en terrenos irregulares, emulando la superficie marciana.

Este tipo de soluciones avanzadas permiten que un rover lunar hecho en Perú esté a la altura de cualquier propuesta internacional. La apuesta por la impresión 3D no solo reduce costos, sino que también abre la puerta a una producción más rápida y personalizable. Una ventaja muy valorada dentro del concurso de la NASA para estudiantes.
Un legado de exploración
Finalmente, la Universidad de Piura se suma con su Proyecto ARES, por tercer año consecutivo. El equipo está conformado por estudiantes de distintas especialidades, quienes trabajaron durante meses para entregar una propuesta sólida. Su rover busca superar la evaluación técnica con un diseño funcional, resistente y competitivo, apto para recorrer las superficies más extremas del circuito del NASA HERC 2025 Perú.
El concurso de la NASA para estudiantes no es solo una vitrina de talento, sino una oportunidad concreta para que jóvenes latinoamericanos participen activamente del futuro de la exploración espacial. Los conocimientos adquiridos, las conexiones internacionales y la experiencia de competir a este nivel dejan una huella duradera en quienes participan.
El reto se llevará a cabo en el circuito Aviation Challenge del Centro Espacial y de Cohetes de Estados Unidos, en Alabama, donde estos rovers enfrentan un entorno exigente y lleno de sorpresas. Para Perú, es una oportunidad única de demostrar que la ingeniería nacional puede alcanzar las estrellas.
Con su participación en el concurso de la NASA para estudiantes, estos equipos demuestran que la ciencia y la tecnología también se construyen desde nuestras aulas. Y que el sueño de pisar otros mundos puede comenzar aquí, con un rover lunar hecho en Perú.
